EL
HACEDOR
Entra
en la playa de oro el mar y llena
la cárcava que un hombre antes, tendido,
hizo con su sosiego. El mar se ha ido
y se ha quedado niño, entre la arena.
Así
es este eslabón de tu cadena
que como el mar me has dado. Y te has partido
luego, Señor. Mi huella te ha servido
para darle ocasión a la azucena.
Miro
el agua. me copia. Me recuerda.
No me dejes, Señor; que no me pierda.,
que no me sienta dios, y a Ti lejano...
Fuimos
hombre y mujer, pena con pena,
eterno barro, arena contra arena,
y sólo Tú la poderosa mano.
José García
Nieto
retroceso
«« ------|-----»» avance