Amor y Trigo Para La Vida

A tres saetas que mi brazo de arquero lanzó al viento

Era el tiempo del despertar, la noche había volado hacia el infinito y la luz besaba el mar. Con el canto del alba se despertó el padre y el poeta,el amor lo llamaba y brillaban de amanecer las palabras.

Él mismo no entendía que el fruto estaba maduro para el amor y la vida; El tiempo de la cosecha había tocado a su puerta, era el dia señalado para recoger el trigo.
La mies era mucha y los obreros pocos, pero él pensaba en sus hijos y en dejarlos sin destino, entonces se quedó junto a ellos otro dia más y les mostró el sendero de la felicidad.

Yo busqué la felicidad y Dios me regaló hijos e hijas; me enseñaron a reir y a escuchar, porque antes de ellos era un poeta triste y sordo. Sin mis hijos yo anhelé la muerte, pero vinieron ellos y abracé la vida.

Sigo amando el silencio porque solo asi oigo la voz del Espíritu que habla ¿ la escucháis vosotros? Solo en silencio puedo marcar de luz la noche y escribir en el mar mis versos, solo en silencio.

Amo la verdad, porque nos alumbra de valor y quita el miedo, porque nos impide escondernos de miedo. Porque evita que nos engañemos a nosotros mismos y nos corrige de hipocresia.

Si no entendéis mi silencio, escuchad mis palabras o mirad mi corazón en cada verso, tal vez hallaréis en él una luz para emprender el camino.

Es vuestra hora...

Es vuestra hora, este instante. levantaos hoy con el alba. Despertad hijos y oidme. Escuchad el canto del gallo, no durmáis cuando debéis estar despiertos.,No miréis la lluvia para dormir media vida; es el éxito goteando sobre vuestras ventanas, no lo dejéis pasar, sino esforzaos.

No temáis al león que es un cadáver consumiéndose junto al camino. El cazador cruzó en la noche, y lo venció, ahora hay miel en sus entrañas.

Fui vuestro padre, ahora quiero ser vuestro amigo. Fuisteis mis hijos, ahora sóis compañeros. He vivido tras un sueño, pero ya no sueño, porque estoy despierto.

Yo os he mostrado el camino, pero no puedo recorrerlo por vosotros. Es vuestro comienzo, debéis emprender el viaje. Yo mismo soy un peregrino de la vida, y voy rumbo a la ciudad de oro, No es a mi a quien seguís, sino al Buen Pastor.

Yo planté, vuestra madre regó de fe, lo que Dios hizo crecer.
vuestras raices os sostendrán siempre en amor.
¿ No son las raices las que sostienen al árbol para que no caiga?
¿ No son las raices los principios de Dios para la vida?
¿ No son las raices las palabras pasadas por fuego, convertidas en versos?
Habéis crecido primero hacia abajo para afirmar el alma,
Ahora debéis crecer hacia arriba, para elevar el espíritu.
No olvidéis vuestras raices.

Es Su Voz Que Llama

Él os llama, respondedle, seguid el rastro de su Espíritu, las huellas de su soplo invencible; el brillo dorado de la zarza de oro.

No dejeis pasar su voz, escuchadla y retenedla; si os habla, heme aqui yo iré, proclamad desde vuestros corazones.

No es hermosa el arpa por sí sola, sino por el músico que la ama con sus dedos y su alma. Ella le regala dulzura y melodía, pero necesita las manos del maestro.
¿ podéis acaso vosotros hacer bien sin que el Maestro os acaricie el espíritu y os guíe en la noche? !
Escuchadlo, cada vez que os hable ¡ ! oíd el silbo apacible de su voz melodiosa ¡ ! dejad que Dios os alumbre el camino con su lámpara de oro y seguidlo ¡

Sobre Todas Las Cosas

Sobre todas las cosas amad, porque el amor revela a Dios y muestra al hombre.
El amor es el camino marcado por la mano del Omnipotente, para haceros felices.
Amad cada vez que habléis o hagáis, porque solo el amor os recompensará.
Recordad que el amor es capaz de cualquier sacrificio y heroismo, todo lo puede, porque asi lo cree y lo espera.

No confundáis el amor con el deseo egoista del corazón, o con el efímero placer de un instante que os herirá el alma para siempre y pondrá vergüenza en vuestros rostros. El amor no es débil, ni cobarde, ni grosero. Es fuerte, valeroso y puro. Dejadlo reposar en vosotros, no le déis la espalda.

Si alguien os pregunta sobre el amor, mostradle, la cruz que lleva al Gólgota.
Señaladle la corona de espinas y el beso a un amigo traidor; decidle que Dios, es el amor y es amor.

Y el dinero?

¿ para qué dinero en medio de un desierto?
¿ se compra acaso pan en la arena?
¿ podéis comprar el sueño y el reposo?
¿ compráis la salud o la recibís del Médico Amado?
¿ os coméis todo el grano que hay en el granero en un solo dia o solo os servís el pan cotidiano?


¿ estáis vivos porque comprastéis la vida o porque Él os la regaló ?
¿ habéis vivido porque sóis ricos o a pesar de que sóis pobres?
¿ sonreistéis o llorastéis por causa del dinero o a pesar de vuestra pobreza?
¿ no comen acaso las aves del cielo cada dia? ¿ no tienen acaso guaridas las zorras? ¿ no se viste cada dia el campo con trajes de distintos colores?

No es el dinero, es Dios, quien lo da todo. No sirváis al dios del dinero, servid antes a Dios, Dador Generoso de todas las cosas. No trabajéis para el dinero porque seréis infelices, trabajad para el Dueño de la viña amada que paga bien a cada obrero.

Los Amigos

Los amigos no se hallan donde pensáis hallarlos, ellos los hallamos en nuestros sufrimientos y en nuestro dolor; están en nuestra soledad. Nos traen la verdad aunque nos duela, porque no conocen el engaño.
Respetan nuestro llanto y lloran junto a nosotros. Celebran nuestro éxito. No buscan jamás nuestro dinero, sino nuestro bienestar. Saben guardar secretos y confiarnos su alma, sin cobrarnos jamás un peso. Porque son los amigos que se hacen favores sin esperar nada a cambio.

La Solidaridad

Quiero que seáis solidarios, con el niño que os mira detrás de su dolor, con el alma rota, no le bastará vuestra limosna, es necesario vuestro amor. los niños siempre serán las víctimas de alguien que jamás amó.

Solidaridad no es simplemente un lamento y una lágrima, es servir con sencillez al otro. Es el anhelo de ayudar y de entregar parte de nosotros, por amor al Eterno.
Cuando sembremos semillas de amor entonces recogeremos paz y gozo en los campos de Dios.

Recordad que no son los espinos los que ahogan la semilla, sino la ociosidad del que siembra. Por la pereza se cae el techo, no es culpa del agua en la lluvia.
Debéis vencer la ociosidad y la indiferencia para ser útiles a otros y a vosotros.

De pronto el poeta guardó silencio y levantó sus ojos. Tres gaviotas descendieron frente a él, y se posaron en su camino:

¿ de dónde vendrán estas gaviotas?
¿ qué mar cruzaron para llegar hoy frente a nosotros?
¿ han hallado el camino o estarán perdidas sin ningún destino?
¿ saben ustedes de dónde vienen?
¿ están seguros hacia dónde van?

Uriel, alzó su mano y respondió: Venimos de Dios y hacia Dios vamos, jamás nos perderemos. Puedes irte padre, nos quedaremos con Él, es la hora de recoger el trigo, adiós.

retroceso «« ------|-----»» avance