AYER TE VI DESPUÉS Ayer te vi después de tantos siglos, todo había cambiado, el mundo era distinto, era otra gente, eran extraños mis amigos. Podía verles la cara y leerles lo que tenían adentro, sabes que lloré, amor, y me sentí extraño viviendo donde siempre. Pero tú amor, después de tanto tiempo eres la misma que dejé ayer. Te ví entre un millón cuando esperabas otro barco en la tarde, entre la multitud oí tu voz gritando desde el corazón, pude verte porque eres la misma de hace siglos, vi que te brillaban los ojos entre dos millones de ojos, vi tus manos pequeñas y supe que eras tú mi pequeño y grande amor. La
misma de siempre, silenciosa y tierna. Inocente y dulce como un durazno
en febrero. Llena de Dios y de mis hijos. La que siempre me espera y
se despierta a la medianoche para abrirme la puerta. Natanael Cobos
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