Yo, el amor... Yo el amor conozco las arenas del desierto; allí he llevado agua a los moribundos de sed, he creado ríos entre las soledades y he estrujado el corazón de las piedras para salvar a los sedientos. Me he sentado en los pozos del desprecio para derramar amor a las almas samaritanas que llevan sobre sí un cántaro lleno de odio. He ido a los funerales para resucitar sueños e ilusiones en aquellos seres que los han perdido. He caminado más que todos los caminantes, que transitan esta tierra. He ido por caminos estrechos y llenos de espinas, he descendido por senderos llenos de fango y con olor a muerte nauseabunda; he pasado sendas pedregosas y empinadas, y he girado sobre abismos con sombras de muerte. Por doquiera que he pasado he hallado hombres y mujeres llorando, he visto corazones rotos, he encontrado seres temblando de dolor y miedo. He mirado sobre precipicios colgando y a punto de caer a muchos, en cada caso me he detenido: He enjugado las lágrimas, he vendado las heridas, he abrazado y he puesto de mí mismo para curar a los dolientes, luégo me he sentado a escuchar a aquellos que no tienen a nadie quien los escuche. Les he dado mis brazos y mis hombros y mis manos a los que ya no podían más por los caminos difíciles. He extendido mi cayado amoroso para alcanzar a aquellos que peligraban perderse entre los abismos. Me he sentado con los despreciados del mundo y por ello me han despreciado. He vivido entre los pobres y a los ricos les he abierto los ojos, para me conozcan. Yo el amor me visto de ternura, pero no de debilidad; soy suave pero no soy cobarde, ni débil. Para los que no saben y con modestia lo digo: yo soy el héroe en cada hazaña humana. Puedo morir y resucitar por los demás. Puedo sufrir las burlas, las amenazas, los desprecios, los esputos, la cruz, los clavos, las espinas. Sobrevivo a todos los odios y los derroto con mis armas de amor. He vencido el miedo, el terror y a los terroristas, que siempre han huido de mí, por que no han querido conocerme. Yo el amor levanto las banderas de la misericordia, sobre las montañas y los valles del mundo. La piedad, la bondad y la compasión son mis hijas. Por ello puedo llorar con los lloran y reír a carcajadas entre la gente alegre. Por ello soy capaz de dar todo lo que tengo a quienes lo necesitan. Por ello estoy del lado, de aquellos que sufren y son víctimas de la violencia. Todo esto por que soy justo y la justicia me rodea. No piensen de mí que soy neutral. Yo el amor soy así, y mucho más... conózcame e imítame. ![]() |